¡Gracias Querido Viejo!
Desde pequeño, comenzó tu cruz en la tierra, ya eras un elegido de Dios. Pasaste por todas las pruebas, empezando con el alejamiento de tu madre, no porque ella quisiera.
Trabajaste de pequeño, siempre te ganaste el peso. Fuiste maltratado por tu madrastra jamás supiste lo que era el amor de un padre o una madre, por eso jamás te diste cuenta, lo mucho que te quisimos.
Nos diste todas las mejores enseñanzas para ser personas de bien. ¡Gracias Viejo Querido!
Por eso, durante tu larga agonía, te dimos todo ese amor y cariño que te merecías, tanto tu esposa e hijas y de tu nieta, que te adora.
Hoy ya estas en los brazos de Dios, descansa en paz y gracias infinitamente por lo que hiciste por nosotros. Siempre serás nuestro ángel guardián. ¡Gracias, mil gracias querido Viejo por todo! Dios te tenga en la gloria, en el mejor lugar del cielo.
Tu Hija Clau Envía por e-mail
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